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lunes, 6 de mayo de 2013

Fin de mi Aventura Titánica: El proyecto


Esto se acaba, y con ello poco a poco me tendré que despedir de vosotros desde "Una Aventura titánica", aunque antes toca momento de reflexión, y cerrar el ciclo de éste año como EVS.

He decidido despedirme del Blog en varias entregas, centrándome en el Proyecto, en Belfast y en experiencia general.

Hoy le ha tocado el turno al proyecto.

Me acuerdo que llegué a la guardería en mi primer día de trabajo allá por el 10 de Mayo de 2012. 
Era un manojo de nervios y estaba...asustado, para qué nos vamos a engañar. 
Tenía ante mí lo que iba a ser mi lugar de trabajo durante un año. Con niños. En inglés. Sólo.

Pero la primera impresión no pudo ser mejor y todas esas buenas vibraciones y expectativas sin duda se cumplieron.

Sinceramente pensaba que no iba a poder aportar mucho al proyecto.
Sí, quitar trabajo a los que realmente tiene el mayor peso de proyecto.
Haciendo las tareas que ya había leído en la descripción del puesto: preparar el snack para los peques, ir a recogerlos al colegio, jugar con ellos, ayudarles con los deberes...
Así empezó todo, pero a lo largo de los meses se fueron añadiendo más tareas y responsabilidades. Quizás no muy propias de un voluntario pero sinceramente yo también las estuve demandando.

Por la mañana los pre-escolares y por las tardes el post-colegio. Parecía sencillo.

Lo que nadie te dice y que está fuera de tu "contrato".
Hablo de la implicación personal, física y mental que se da cuando realizas trabajos de ámbito social y más aún con niños con unas necesidades muy especiales.

Mi mentalidad siempre ha sido muy del día a día. Pequeñas cosas.
Pero no te das cuenta que muchas pequeñas cosas se puede convertir en algo grande, al menos bajo los ojos de un "simple" voluntario.

Pequeños gestos como inculcar dar las gracias, pedir algo "por favor", ayudar con los deberes o el siempre hecho de jugar puede (y tiene) consecuencias enormes en la vida de un niño.

El resultado, os lo puedo asegurar, es sorprendente.

Especialmente en mi última semana de trabajo me dí cuenta lo que había conseguido.
Y es algo mucho más que gratificante.
Ver como niños que durante meses no te hablaban y que ahora vienen como locos para que les agarre de la mano cuando vamos por la calle, o para que sea yo el que les ayude con los deberes, o cuando recojo sus platos al terminar su snack, unos tras otro me das las gracias... 
He hecho algo. Hay resultados


Tras un año desempleado en Madrid, queriendo trabajar, queriendo sentir que hago algo útil...llega la oportunidad de ser voluntario en Europa y funciona.
Vaya que si funciona.

He conocido y trabajado con gente increíble, desde mi jefa, mis compañeros de trabajo hasta los niños.

Niños que, aunque les voy a perder la pista, me encantaría ver qué ha sido de sus vidas dentro de 10 años desde un rincón, escondido sin que me vean.
Muchos se habrán quedado en la calle, otros quizás terminen el colegio pero no vuelvan a tocar un libro nunca, pero otros llegarán a algo.
Trabajando día a día con ellos, viendo cómo cambian de idioma entre Inglés, Rumano, Romaní, e incluso español en una conversación en un minuto, con una percepción de lo que pasa en  mundo extraordinaria... te das cuenta de que hay algo detrás de su vida basada en la pobreza y en la falta de oportunidades.

Con que uno lo consiga me doy 100% satisfecho.

Ha sido sin duda una experiencia inolvidable.
Nunca me olvidaré de sus nombres.
De sus caras.
De sus miradas.

GRACIAS.

miércoles, 30 de enero de 2013

Mis peques y sus pasos de gigante!

Hace un montón de tiempo que no os cuento nada del proyecto, de cómo va y sobre todo cómo están mis peques.

En nada voy a cumplir los 9 meses en Belfast, y de verdad que no os imagináis el cambio tan brutal que ha habido en los niños.
La mayoría de ellos, como bien os he contado en otros post, vienen a nuestro centro totalmente asalvajados, sin ninguna experiencia en el "mundo civilizado", con un nivel de pobreza en algún caso extremo, sin hablar ni pizca de inglés....
Pero para eso estamos nosotros, para introducirles en la sociedad. Porque o estás en ella o literalmente te mueres de hambre.

Os voy a poner el caso de dos niños.

Uno de ellos ya os hable anteriormente. Como no me gusta decir sus nombre en Internet (ni me gusta ni me está permitido), le voy a llamar Juan.

Juan, cuando llegué al centro era un niño super solitario. Nunca jugaba con los demás niños, absolutamente tímido. Tiene unos 6 años, y vive en un barrio un poco apartado, no convive con la comunidad roma.
Su nivel de inglés era nulo. Y su apatía hacia nosotros enorme. Sólo tenía un par de dientes en la boca, por lo que los niños se reían de él.
Pero algo tenía. Yo lo veía en sus ojos cada vez que le miraba. Ojos que transmitían una inmensa ternura y que pedía a gritos ser ayudado pero sobre todo querido. Y no estoy diciendo que sus padres no le quieran, le adoran, pero nos necesitaba de forma inminente.

Voy a saltar 9 meses. 

Juan hoy habla más que bien ingles (incluso dices expresiones tipo "oh my godness"- Oh Dios mio...que tantas veces me la ha oído decir), es super cariñoso, juega con todos los niños, es inteligente, hace sus deberes a la perfección. Juan da las gracias, se lavas las manos antes de comer y ordena como el que más cuando hay que hacerlo....si lo vierais solo querrías comeroslo, de verdad!

Ahora el caso de otro de los niños. A éste le voy a llamar Pedro.

Pedro, cuando llegué yo, estaba en el grupo de por la mañana, preescolar. Su nivel de inglés era nulo, y como los demás niños estaba totalmente asalvajado. Sin reglas, sin normas. No sabía leer y prácticamente no mediaba palabra. Pero ya se le veía un niño absolutamente brillante. Cuando jugaba con los coches no se dedicaba a tiralos por ahí sin sentido, como cualquier otro niño haría, él los ordenaba. Los ponía en fila, uno detrás de otro, según color, tamaño....Era pura ciencia!

Voy a saltar de nuevo 9 meses

Pedro ya está en el grupo de por la tarde, gracias al trabajo que hicimos con él por las mañanas, ya puede ir al colegio. Hoy sabe leer, y su nivel de inglés no es gran cosa, pero puedes mantener perfectamente una conversación. El 90% de las veces es para decirme lo mucho que me quiere, "I love you", y que soy su amigo. También sabe dar las gracias, y alguna que otra palabra en español que le he enseñado.

Estos son sólo dos ejemplo. Pero podría contar maravillas de cada uno.

Y ésto sólo se consigue mediante algo esencial: trabajo y sobre todo mucho cariño.

A los niños hay que ponerles normas, hay que decirles "no" paro que entiendan lo valioso que es un "sí", hay que dedicarles horas y esfuerzo, cuidar cada palabra que les dices, tu cara, tus gestos.

Pero el resultado es absolutamente sobrecogedor. 

Y se que cuando ésto termine, a parte de pasarlo horrorosamente mal al tener que separarme de ellos, sabré que he participado muy activamente en que estos niños, cuando sean adultos, tengan una vida mejor. Pero sobre todo, les he dado INFANCIA.

Es una satisfacción inmensa. 

Y estoy seguro que nunca en mi vida voy a volver a sentir esto.

GRACIAS.